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2010-05-28 Silo, Parque Manantiales, Chile

Silo, Parque Manantiales, Chile 28 de mayo, 2010
…Hay un malestar total, en todos los campos. Ese malestar se va a ir notando. Y eso de los agitadores… Y vamos para allá. Para las maravillas que hacen los que quieren ordenar todo. Amenazándote con bombas y con metralla en todos lados. Para lo bonito que han hecho las cosas hasta hoy. Para lo bien que han dejado al mundo. Solamente tenemos un brindis que hacer y levantar las copas. Frente a toda la cosa asquerosa que hay en el mundo, frente a esta desintegración, a esta cosa centrífuga, en todo sentido, hay la creación de vida sintética. Ustedes dirán: «Ah bueno pero van a aprovechar para…». Aprovecharán lo que quieran, pero ése fenómeno, nunca antes se dio. Y es un fenómeno total mente nuevo que va a traer mucha cola. Si frente a esta desintegración y a esta decadencia total empiezan a aparecer fenómenos de ese tipo, vamos a encontrarnos con la cola de los nuevos tiempos. Hay síntomas de nuevos tiempos, no sólo los desbordes, es un aspecto, hay otras cosas. Hay un nuevo horizonte. Claramente se está perfilando un nuevo horizonte. Así es que no nos va a interesar mucho ya, seguir criticando los desastres del mundo actual. Ya lo conocemos, ya sabemos adónde va. Estamos podridos de perder tiempo criticando los desastres del mundo actual. Ahora vamos… vamos a la vida artificial. No, pero merece un brindis. ¡Sí lo merece! Que lo van a manipular, que lo van a instrumentar, no cabe la menor duda, eso se ha hecho con todas las cosas. Pero de todos modos, se ha escapado de las manos; de los controles de siempre. Se ha escapado. Ahora hay algunos que están enojadísimos con eso. «Hay que dejarse de jugar a Dios», dicen. A claro, los que tienen que jugar a Dios son ellos; que dicen lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer. Pero si lo dicen los otros… Estamos jugando a Dios, y esto de estar jugando a Dios me parece que es muy buena dirección. Muy buena dirección. Como decían nuestros queridos antepasados, ya muy lejanos «Ni dios ni amo». Pero que haya un espíritu divino en la gente… ¡He! ¡Vamos! Un mínimo de poesía. No se puede ser tan bestia. Es algo intolerable. Un mínimo de poesía. Y se está abriendo un horizonte. ¿Queremos llamarle un horizonte de poesía, en la práctica? Bueno, como quiera. ¿Una «nueva espiritualidad»? bueno, ¿porque no? Pero se está abriendo otra frontera mental ¡sin ninguna duda!…